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7 Fracasos: Desparrame Urbano en Puerto Rico

   

Foto via SkyscraperCity

7 Fracasos: Desparrame Urbano en Puerto Rico
Por David Soto

Existen un sinnúmero de aspectos que influyen en el desarrollo físico urbano de Puerto Rico, desde la planificación y diseño, hasta aspectos de seguridad en las comunidades. El problema está en que el desarrollo de la isla tiene límites y nos acercamos a un punto en donde luego, será practicamente imposible dar vuelta atrás.

Las consecuencias del desparrame urbano son muchas: Desde luego, el más inmediato, es el impacto ambiental mediante la ocupación de territorio para el desarrollo físico. El impacto ambiental está directamente ligado a la extensa ocupación del territorio mediante el desarrollo desparramado y es lógico pensar que es directamente proporcional al crecimiento de las comunidades. También está el problema de la economía. El hecho de que las agencias públicas tienen que invertir más recursos económicos para mantener la infraestructura municipal y emplear a más gente para atender el espacio geográfico que ocupa, con un mínimo de densidad poblacional y física, conyeva menos recursos para atender la calidad de vida de los ciudadanos. En cambio, esta política de desarrollo desparramado es diametralmente opuesta al desarrollo en centros densificados (centros urbanos) que resultaría en menos recursos utilizados y menos desplazamiento de personal, a la vez que generaría economías para todos a la larga.

El problema del desparrame urbano, que surge como modelo de creación y desarrollo de la suburbia en Estados Unidos, es que simplemente ese modelo no encaja en Puerto Rico. La introducción del automóvil y la búsqueda de tranquilidad y seguridad en la suburbia, han hecho que nuestro entorno físico se vea afectado drásticamente. Lo vemos en las calles con la basura generada, espacios desatendidos por falta de conciencia y sentido de pertenencia, entre otras cosas. O sea, ciertamente, este modelo de desarrollo también trae consecuencias sociales y de calidad de vida que nos afectan como sociedad.

Añadele a este breve resumen, una mala planificación, y veamos ejemplos fotográficos: La comunidad de Cerro Gordo en Dorado y Playa Córcega en Rincón. A continuación se describen 7 fracasos o malas desiciones representadas dentro del marco de comunidades como estas, sólo como ejemplo de lo que sucede en muchas comunidades alrededor de toda la isla.

7 Fracasos

Convertir tierras agrícolas a urbanizaciones. Si bien es cierto que a partir de la industrialización y de la búsqueda de progreso por los ciudadanos, la industria agícola se vió afectada grandemente durante el siglo pasado, no es menos cierto que la desición de desarrollar en estas tierras comunidades esparcidas en lugar de salvaguardarlas como zonas de bosque a proteger nunca ocurrió. La norma en nuestra isla ha sido asumir que la tierra que ya no se utiliza para la agricultura, se puede utilizar para el desarrollo de la suburbia. Sin embargo, el asumir posturas hacia el desarrollo de los centros urbanos densificados y el revertir estas tierras agrícolas en areas de bosque o naturales, como parte del entorno natural y habitat de especies, hubiera redundado en beneficio para el ambiente y para las economías que administran el territorio. De más está estimar el impacto social positivo que hubiera tenido asumir esta postura de densificación de centros urbanos en lugar de seguir el modelo de desarrollo suburbano del desparrame.

Construcción en zonas inundables. Puerto Rico cuenta con dos zonas geográficas de valles extensas al norte y al sur de la isla, y esto es una característica geográfica que cualquiera a simple vista (desde los primeros habitantes y conquistadores hasta hoy) descubre y entiende. Lo que por otro lado es inentendible, es porque se construye en zonas suceptibles a inundaciones. La planificación nace de la observación y de la experiencia creada a través de eventos anteriores y aquí o somos ciegos o no tenemos memoria. Hay demasiadas comunidades que fueron construídas en zonas inundables y el costo de mantenerlas es altísimo. No hablemos del costo social representado en aquellos ciudadanos que pierden cada vez que ocurre un evento como este. Lo peor de todo, es que este problema es altamente evitable a través de una simple herramienta: la planificación.

Desarrollar en parcelas, solares con patios o vivienda unifamiliar. El hecho de que muchas casas en Puerto Rico terminan con una segunda planta añadida encima no ha podido hacer entender a los desarrolladores que la casa unifamiliar o el desarrollo unifamiliar termina siendo lo opuesto eventualmente. La tendencia lógica apunta a que toda estructura eventualmente se rehabilita para atender a más integrantes del núcleo familiar. Si esto es cierto, dentro del mismo desarrollo unifamiliar, también es cierto en desarrollos urbanos más densificados. Entonces, ¿porqué razón seguimos utilizando este modelo de parcela o casa unifamiliar sabiendo que la tendencia va a estar dirigida a ocupar más territorio dentro de la misma parcela o comunidad? Por otro lado, no todos los desarrollos unifamiliares son negativos, existen pocos que por su diseño aún contienen un sentido de urbanidad, aunque lamentablemente son los menos.

Promover el uso de rejas y portones. Las rejas abundan por todas partes. El tema de la pertenencia y la seguridad van de la mano y son importantes en toda sociedad. Ahora bien, los portones y rejas en el frente de las estructuras no le dan la bienvenida a nadie. El hecho de poseer a través de una compra, una parcela o terreno, también nos ha dado derecho a cercarlo con hierros, afectando el entorno y su calidad estética, y alejando a los ciudadanos del espacio público que se convierte en un lugar de nadie, un lugar carente de pertenencia social y pública. Este problema de las rejas y de sentirse seguro encerrado, aplica a toda estructuras, desde centros comerciales hasta escuelas, iglesias, y centros gubernamentales. El peor ejemplo es ver como las instituciones encierran sus espacios abiertos, que pudieran ser parte del espacio público y vice versa, y a beneficio de la comunidad y sus ciudadanos. El sentido de pertenencia no se crea cercando y cerrando accesos, y sí, por otro lado abriendo y permitiendo que las personas ocupen y creen ese sentido de pertenencia precisamente. Esto no es sólo un problema de estética, es un problema de acceso y pertenencia, y más que nada es un problema psicosocial colectivo.

Diseñar nuestro mundo alrededor del automóvil, en vez del ciudadano. Antes de empezar tu largo (o corto) viaje al trabajo, detente a reflexionar y pregúntate si este viaje sería posible utilizando otro medio de transporte. Antes existió un tren que le daba la vuelta a la Isla. Ahora, hasta las personas que no pueden permitirse el lujo de un carro, hacen el viaje en automóvil comoquiera porque no tienen otra alternativa. Si en realidad se desea detener el uso del carro o minimizarlo, existe una alternativa lógica: escoger vivir en un lugar más cerca al lugar de trabajo y/o utilizar alguna otra alternativa de transportación colectiva como el Tren Urbano, AMA y carros públicos. Si utilizas el transporte colectivo al menos una vez en semana ayudas a aumentar la demanda por este y por ende se puede justificar el exigir mejor servicio con más rutas alternas que apoyen a todo el sistema. En todo esto, el gobierno tiene que poner de su parte y que la transportación colectiva y el uso de medios de transportación alternos, como la bicicleta, sean parte de la política pública práctica (no la del papel), fomentando su uso en toda la isla.

Falta de Ejecución y Fiscalización en la Planificación y Reglamentación. En Puerto Rico existe tanta reglamentación que ya sobra. El problema es que no se respeta, y muchas veces el mismo personal que está a cargo de evaluar y otrogar un permiso, igora totalmente la reglamentación. Peor aún, muchas veces la ley es malinterpretada por muchos. Las violaciones de los reglamentos vigentes, casi siempre terminan en accidentes que a fin de cuentas le dan la razón a la misma ley, que antes fué violada y que debió ser ejecutada de otra manera para garantizar un orden y una armonía. Uno de los ejemplos más comunes, peligrosos y con más impacto al medioambiente, es la ley de la zona marítimo terrestre. Seguir las reglas es simple. El problema está en que la tarea de asegurar que se cumplan los reglamentos a cabalidad, no se lleva a cabo de una manera adecuada, y en el peor de los casos, ni se lleva a cabo, poniendo en riesgo el dominio público y sus ciudadanos.

Playa Córcega en Rincón

Playa Córcega en Rincón

La proliferación de la urbanización privada con acceso controlado. Efectivamente, nuestro sistema de gobierno ha privatizado el suburbio puertorriqueño a un 100%; y los desarrolladores, bancos, casas de hipotecas y negocios de bienes raíces lo han institucionalizado. Comunidades privadas son cerradas al mundo exterior, con su propia seguridad privada, su propia infraestructura, sus propias reglas. En algunas de estas comunidades hasta te limpian el agua y la usan de riego a su mundo de jardines perfectos con grama que no abona en absoluto a la ecología nativa ni al medioambiente. Al gobierno le conviene que esto ocurra ya que le beneficia, pues no tiene que mantener el gran desparrame urbano privado institucionalizado y con acceso controlado! Pero el daño social es incorregible y no nos damos cuenta. Las comunidades privadas ya no están conectadas con el mundo exterior, con el espacio público, y se han creado pueblos soberanos o ciudades estado similares a tiempos de la Edad Media. La convivencia vecinal se ha erradicado a consecuencia de esto, y ya es prácticamente imposible compartir vecinalmente en estos desarrollos sin sentido. Para colmo, las comunidades privadas tienden a tener mucho éxito dividiendo y segregando las clases sociales, lo cual en una sociedad democrática, que aspira a la igualdad de clases, no es ideal. El gobierno por otro lado, descuida a sus comunidades abiertas, las más rezagadas, las más necesitadas, pero sin embargo invierte tiempo y dinero elaborando incentivos y reducciones de impuestos para que más gente se mude a las cerradas en busca de un ‘progreso’ virtual, a su medida; (a la medida proporcional a la ignorancia), sin tener en cuenta el daño social que provocan a través del desconocimiento. Todo esto, sin contar que los desarrolladores de estas comunidades son los que ponen a los políticos en sus puestos a través de ‘cortesías’ para que sus pobres desarrollos, incentivados por el mismo gobierno, puedan pasar por un sistema de permisos retrogado e ineficiente que tiende a atrasar sus proyectos. Esto señoras y señores, es un sistema que ya está muerto. La esperanza está en el que se tome conciencia y se aprenda de lo pasado, para que lo nuevo pueda tener un enfoque más humanizante.

Estas son algunas de las consecuencias de haber adoptado un sistema de desarrollo insostenible que ha probado ser un fracaso desde sus inicios. Hay muchas otras consecuencias y fracasos, pero hemos querido abarcar tan sólo algunas de ellas en el contexto gráfico de Cerro Gordo y de la Playa Córcega en Rincón, através de las fotos. Aunque parezca trágico, muchos de los problemas sociales en la isla son consecuencia de su desarrollo físico y de las malas decisiones que se han adoptado en torno a este. Las actitudes individualistas de nuestra sociedad están fundamentadas en el derecho a la propiedad que nos aparta cada vez más de una, que debería trabajar mucho más efectivamente, si se trabaja colectivamente; en pro y por el beneficio colectivo de sus ciudadanos, su bienestar y su ambiente.

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David Soto
VP of Student Council of Dorado Academy
Puerto Rico Rep Students for Solar Schools
Líder Asociación de Vecinos de Cerro Gordo
Future Transportation Engineer
David.Rafael.Soto@gmail.com
Fotos por davsot © 2009.

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