Segundo Ponce Ciclo Día / Foto María Juncos Gautier

Por Gloribel Delgado Esquilín
Miprv.com

Ponce- El sol pega fuerte. Es mediodía en La Guancha y las bicis aparecen tan pronto nos acercamos a los muelles. Hay bicis de todo tipo. Camellas, ‘mountain bike’, híbridas, bicis antiguas, bicis reclinables, ultramodernas, triciclos.

Hay para todos los gustos. Estacionamos y desmontamos las bicis en un dos por tres. En par de minutos estamos listas para el Segundo Ciclo Día en Ponce, que comenzó el pasado domingo 3 de abril a las 8:00 a.m. Con el pulso acelerado y el ánimo en ‘high’, vamos en busca de la ruta. Llevo meses sin subirme a una bici, casi voy pal’ año, y estoy lista para romper el hielo.

La ruta del Segundo Ponce Ciclo Día arrancó de La Guancha. / Foto yazmapaz&ace_heart vía flickr

Ya hemos visto varios policías cerca de La Guancha bordeando la carretera que conecta con la Avenida Hostos hasta el pueblo. Llamo a María Juncos, fiel defensora de las bicis y las ciudades sustentables y está allá, cerca de la tarima, con un corillo de amigos que acaba de completar la ruta.

Cascos donados por la Coalición de Ciclistas de Puerto Rico/ Foto Miprv.com

Conozco a unas chicas de la Coalición de Ciclistas de Puerto Rico, todas con cascos polka dots marca “Nutcase” que se saludan pegándose cabezazos muertas de la risa. Jorge Peredo, presidente de la Coalición, me asegura que cuando regrese de la ruta me regala uno. Será mi premio. Un ponceño orgulloso, que acaba de completar la ruta, me saluda sonriente y me dice que el Tercer Ciclo Día de la ciudad, ya tiene fecha. Realmente la energía del lugar contagia. Nos indican que la ruta se completa en 30 minutos y que tenemos que darnos prisa. En una hora abren las calles al tránsito local. Nos vamos volando.

Hubo bicicletas para todos los gustos en el Segundo Ciclo Día de Ponce. / Foto por Bicicletadas y Exhibiciones de Puerto Rico

El tramo más largo conecta la Avenida Hostos con el casco de la ciudad Señorial. La ruta comienza en la zona portuaria, con árboles de algodón a cada extremo de la carretera, muy poca sombra, la costa que lo bordea todo y solares repletos de metales y maquinaria industrial.

Vista de la zona industrial en La Guancha. / Foto por Bicicletadas y Exhibiciones de Puerto Rico

El calor del mediodía ponceño se hace sentir mientras pasamos por el barrio Puerto Viejo, que a esa hora tiene música tropical que compite de tú a tú con cualquier tumbacoco. El dominó y la cervecita fría de los vecinos, colorean la estampa de domingo.

Bicis de todo tipo, -incluso dos chicos vestidos de payaso y maquillados meticulosamente- van salpicando la arquitectura industrial- colonial de ese hermoso barrio ponceño. Los colores desgastados de las paredes, hacen volar la imaginación a otra época. Un edificio con la palabra “Taller” , pintado cerca de la puerta y con una reconocida caligrafía, me sugiere que estamos pasando el lugar de trabajo del reconocido pintor/performero boricua Antonio Martorell. Estamos transitando tierra sagrada.

Amantes de las bicis de todo Puerto Rico se dieron cita en Ponce el pasado domingo./ Foto por Bicicletadas y exhibiciones de Puerto Rico

Los letreros indican que estamos en ‘zona de tsunami’ y su llamativo color turquesa, alternan el paisaje, con los rostros seriotes y achicharrados de un buen puñado de policías engafados. La seguridad es extrema. La ruta está completamente custodiada para los ciclistas.

El camino hasta la plaza del pueblo parece largo, pero las estampas van apareciendo de a poco. La arquitectura embruja. Una señora mayor, con sus labios pintados y en posición coqueta, observa a los ciclistas desde un edificio enorme rotulado “La casa del veterano”. La mujer sonríe amable, sin moverse.

Estructuras ponceñas llenas de historia/Foto por Bob Jagendorf vía flickr

Al mismo tiempo, un hombre uniformado de ciclista, nos pasa pedaleando rítmicamente por la derecha y mostrando con orgullo su bicicleta reclinable. El hombre parece pedalear acostado. Quedamos boquiabiertas, mientras nos saluda al pasar.

Las trinitarias coloridas y los árboles frutales zizaguean la vista hasta llegar al primer cruce, donde los policías nos ceden el paso. De ida y vuelta, aparecen grupos uniformados con camisetas de colores, niños y niñas, familias numerosas en sus triciclos preparados con neverita incluida.

Entrando al casco de Ponce el visitante se topa con estas esculturas. / Foto por Bob Jagendorf vía Flickr

Al subir la avenida, la arquitectura colonial de la Perla del Sur, entretiene la mirada. La meta es llegar a la Plaza de las Delicias rápido para regresar a encontrarnos con los amigos en La Guancha antes de la 1:00 p.m. Pero la hazaña es casi imposible. Mirar Ponce en bici, sin tomar una foto de de sus bellos rincones, es casi un sacrilegio. Vamos comentando todo el camino.

-¿Viste esa iglesia?

-¿Viste el portón de hierro de aquella casa?

-Que hermoso balcón…Ahhhhhhh.

En menos de lo que pensamos, estamos en la Plaza del pueblo, atestada de gente, con feria artesanal, música en vivo y más y más ciclistas. El recorrido se hace corto, para todo lo que hay que mirar. Nos damos prisa, porque los Policías ya han avisado que en minutos abrirán la ruta al tránsito local.

Mirar Ponce desde una bici es toda una experiencia. / Foto por Bob Jagendorf vía Flickr

Aceleramos el paso. De vuelta por la ruta bailan las trinitarias, los árboles de algodón, los robles florecidos, las edificaciones industriales, la esquina ruidosa del barrio Puerto Viejo, el vendedor de mangó. El calor sofoca. Sin darnos cuenta, estamos de vuelta en La Guancha. Ahora la ruta parece más corta. En unos minutos, nos refrescamos para volver a pedalear. Nos dicen que iremos al pueblo. Vamos a un ‘barbecue’ de otro ciclista y agricultor orgánico, en el centro. En segundos estamos listas para seguir saboreándonos el paisaje, un domingo perfecto, ‘bici-tando’ esta joya de ciudad.

Las plantas de algodón ponceño rodean el recorrido en dos ruedas./ Foto Miprv.com

Para el Tercer Ciclo Día

Los ciclistas sugieren:

Licenciada Isabel María Rodríguez Casellas: Que se motivara a los padres a ponerle cascos de seguridad a los niños y a las niñas. Hubo muchos de los participantes que no tenían la debida protección.

Grupo Bicicletadas y Exhibiciones de Puerto Rico: “Fue una experiencia inolvidable. Disfrutamos toda la familia como pudiste ver. Lo único es que deben extender la hora o empezar más tarde para las personas que vengan de la isla, como nosotros, que somos de Vega Baja. Y cuando llegamos ya había salido el grupo. Decidimos recorrer la ruta hasta el Parque de Bombas y cuando regresamos, ya era la 1 p.m. O sea, que nos tocó cruzar varias luces sin policías”.

Gary Gutiérrez de Energía Roja y Negra: “Con estas actividades el pueblo vuelve a experimentar el moverse en bici y se da cuenta de que puede hacerlo. De que sí puede ir del casco histórico hasta La Guancha y que no es un gran esfuerzo físico. De otra parte, en el caso de Ponce lo más importante, es que los líderes de la ciudad se dieron cuenta de que la ciudad es bicicletable. De esa manera igualmente descubren de que la bicicleta no solo hace sentido socialmente, sino que para ellos hacen sentido políticamente.  En el caso de Mayita, (la alcaldesa ponceña), le  dijo a un periódico que va a hacer de Ponce la primera ciudad bicicletable de Puerto Rico”.

Ciclo Día es parte de los trabajos del Proyecto “SITRAS”- Sistema Integrado de Transportación del Sur- el cual integrará la bicicleta como medio de transporte no motorizado. Se inició este año en la ciudad, replicando la Ciclovía que se realiza en Colombia, todos los domingos y días festivos. En la ciudad suramericana, especialmente en Bogotá, se le da el nombre de ciclovía a una práctica introducida en el año de 1975 que consiste en el cierre temporal de carriles en las principales avenidas de la ciudad durante los fines de semana.

Las bicis invadieron Ponce. / Foto por Bicicletadas y Exhibiciones Puerto Rico