Foto via 'Mano de Obra Puerto Rico' (S.I.E.M.B.R.A.)

El Café de Aquí Necesita Mano Dulce
por Mariella Sanchez

El café en mi cocina ya no es de Yauco. Al igual que muchas marcas de café conocidas en Puerto Rico, quienes han optado por importar el grano de México, de Colombia, de Brazil. ¿Por qué es esto así habiendo tanto terreno fértil, tanta finca de café en nuestra isla?

Aquí es que entra en juego el artículo que me hizo probar mi café dos veces y mirar la etiqueta del empaque donde vino. “Manos de allá para el café de aquí”, artículo escrito por el historiador Alexis Morales Cales, me dejó fría. No hay manos para trabajar el café puertorriqueño, uno de los mejores cafés del mundo, si no el mejor, y por lo tanto hay que traer café extranjero. ¿Por qué este asunto no se ha tratado con la urgencia que se merece?

Es como si tuvieramos oro puro en nuestra tierra, y lo dejaramos enterrado para ir a buscarlo en otras tierras. Y así mismo, el café puertorriqueño si no se recoje bien, si se pone a personas a recogerlo de mala gana, se pierde. No es sólo recogerlo, es saber que granos recojer sin dañar el cultivo, y recoger con mano suave y rápida a la vez. Es un arte, una tradición, una herencia que estamos regalando o echando a perder.

A continuación, tres puertorriqueños de Ciales, dos de los cuales se criaron en la finca y luego fueron a vivir al extranjero y uno quien aún es un agricultor-obrero dueño de finca, nos ofrecen su visión de lo que es verdaderamente recoger café además de algunos tips para ser más efectivo en la recogida.

“Cuando se recoge el café, se recoge el grano rojo, colora’o, y el amarillo ya tirando a chinita” recuerda Jose Vicente Rivera, de 30 años, quien se crió en Ciales. El más pequeño de ocho hermanos de Frontón, su herencia de sus abuelos es una finca de café que ahora trabaja uno de sus tíos. “El café de grano amarillo o verde no se recoje, porque no está maduro. Se deja. Y a los dos o tres días despues se vuelve a la misma fila de café a recojer el que se dejó, porque para entonces ya está maduro. Nos asignaban una fila a cada uno. Toda la familia, inmediata, extendida, agregados, se unía a la recogida de forma organizada. Nadie se podia salir de su fila para no perder el tiempo. Nos daban una lata de galletas vacía con un alambre, como cesta, a los niños recuerdo yo. Nos pagaban por almud recojido, que era como cuatro latas de galletas llenas, y pesaban un montón, pero me ganaba mi dinero para comprarme mis cositas. Recuerdo que, como adolescente trabajando en la finca, yo siempre tenía dinero, asi que para mi recoger era un gusto. Usualmente llevaba mis ochenta pesitos en el bolsillo cuando me pagaban la semana, y me cogía la noche jangueando en el pueblo. Mi mamá no se preocupaba porque sabía que yo tenía para comprarme un pincho, una pizza, en fin, que no pasaba hambre. Y como todo el mundo en el campo se conoce, alguien casi siempre me daba pon hasta casa cuando me quisiera regresar.”

Su hermano, Luis A. Rivera, de 34 años, tiene sus propios recuerdos de la época en que la cosecha de café era abundante y nos cuenta de otra manera en la que se recoge café: “el café en mis tiempos eran tan grande, la cosecha de café, que, cuando llovía con un poco de viento, el cafe se caía, y habia que recojerlo hasta del suelo. Pero no se perdía ni el grano más pequeño de la cafetada, por que las lineas de café tenían una mayas negras ya puestas en el piso para eso mismo, por si el café se caía que no se perdiera. Y de ésa forma se aprovechaba toda la mejor cosecha del café. Esto fue entre los años 1980 y 1995. Cuando salíamos de madrugada a recoger café, nos poníamos abrigos, camisas de manga larga, y hasta nos cubriamos el cuello y la cabeza a veces para que no nos picaran las avispas, o los abayardes, los mosquitos.

Don Héctor Hernandez, dueño de finca, y “agricultor-obrero” porque no tiene peones ni familiares que le ayuden a trabajar la finca, tambien nos comentó de su experiencia en el cafetal que lleva tres generaciones en su familia. ” Yo te puedo enseñar a recoger café como yo lo hago, en diez minutos que me dés antes de comenzar. Tienes que tener la mano sueltecita, y como que acariciar la rama hasta que llegas al café maduro que se viene, se cae entre tus manos de solo pasarlas por la rama. Pero de ti depende si lo haces bien, si le pones empeño, porque si no le pones empeño, si no te esmeras en hacerlo bien, no vas a recoger mucho por hacerlo muy lento, o el que recojas puede tener granos verdes por hacerlo muy bruscamente. Pero esas son cosas que no se pueden evitar por completo. Otra cosa, quien recoje café y te dice que nunca le ha picado un insecto, te miente, porque en el campo eso es lo mas que hay. Yo no se lo voy a pintar bonito ni venderle sueños a nadie. Pero con el tiempo y la experiencia, uno se acostumbra. Eso si, trato de no mirar hacia arriba porque asi me cayó un abayarde en el ojo, y eso era un dolor insoportable. Tenía que dejar de recojer, ir a echarme agua en el ojo, y después, aún con el dolor, regresar a recoger, porque de mí dependía la cosecha y el dinero que pudieramos coger de ella. Todo el mundo es indispensable en el trabajo de la cosecha del café, o hay pérdidas. Hay que aguantarse a lo macho.” Comentó entre risas.

El café maduro se vende entre $10.25- 13.25 libra, por cada 28 libras de cafe maduro, lo que viene siendo un almud. Tambien se vende por quintal, cada quintal siendo el equivalente de 22 almudes. Veintidos almudes son un quintal. Lo que quiere decir que para hacer solo un quintal de café se necesitan 5 personas que recojan 4 almudes en un día. Sólo una persona con experiencia puede recojer esta cantidad de almudes en un día, o, se necesitan más manos de obra que compensen por la falta de experiencia. Aunque según Don Héctor, cualquiera puede aprender a recoger bien el café en sólo un día. Como pueden ver, la necesidad de manos que recojan el café va mas alla que solo tener dos o tres personas que trabajen a tiempo parcial o por temporadas. Se necesitan manos fuertes y constantes, amantes del café y del trabajo duro y honesto.

Si deseas hacer una contribucion voluntaria este año con tus manos, recogiendo café, con gusto te recibiremos en una finca necesitada de mano de obra. Ayudemos a que no desaparezca la tradicion del café puertorriqueño. Puedes ponerte en contacto con S.I.E.M.B.R.A. al 787 539 8670 o escribirnos a mscdrivera@gmail.com. Necesitamos 8,000 recogedores voluntarios para que la industria de cafe no corra la suerte de la industria azucarera.

También pueden visitar el blog de SIEMBRA: ‘Mano de Obra Puerto Rico’

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