Las empresas que utilizan "fracking" para sacar gas natural, enviaban sus aguas usadas a plantas de tratamiento que luego la tiraban en los ríos y quebradas en Pennsylvania. Foto M.V. Jantzen vía Flickr

Por José E. Maldonado
Miprv.com

Las agencias reguladoras del ambiente en Pennsylvania anunciaron que las empresas dedicadas a la perforación hidráulica (“fracking”) en busca de gas natural cesarán una de las prácticas más controvertibles relacionadas a su gestión: el desecho de las aguas usadas durante el proceso de fracking en plantas de tratamiento que después tiran las aguas en los ríos y quebradas del estado en el noreste de los Estados Unidos.

Según un reporte de la Associated Press, los perforadores en el área de Marcellus Shale – donde la semana pasada ocurrió un derrame de químicos tóxicos – han acordado que para el 19 de mayo dejarán de enviar las aguas usadas repletas de químicos carcinógenos a las plantas de tratamiento que suplen el agua que toman millones de residentes de Pennsylvania.

Actualmente, Pennsylvania es el único estado que permite que la mayoría del agua usada en el “fracking” sea tratada en las plantas y luego depositada en los ríos.

Tan reciente como la semana pasada, se informó que el Departamento de Protección Ambiental de Pennsylvania le pidió a los perforadores que dejaran de enviar las aguas usadas a las plantas de tratamiento. La petición – que no tenía la fuerza de una ley – surgió luego de que expertos y estudiosos señalaran a la industria del gas natural como un factor importante en el alza de contaminantes en varios ríos del estado.

La Coalición de Marcellus Shale, un área donde se han establecido miles de empresas de perforación recientemente, aceptó que el desecho de aguas usadas en sus procesos eran responsables parcialmente por el aumento en los contaminantes en los ríos del oeste de Pennsylvania. Según el informe de Associated Press, esta admisión constituye un cambio de postura radical por parte de la industria, que por años rechazó las críticas en contra de sus prácticas ambientales.

Hasta ahora, tanto la industria como el estado aseguraban que las descargas en los ríos eran inofensivas para los humanos y la naturaleza.

Ahora, en vez de transportar las aguas usadas a las plantas de tratamiento, la misma será depositada profundamente bajo la tierra utilizando pozos de inyección localizados en Ohio. Parte de los cargamentos de agua serán tratados para reuso.

La práctica del “fracking” ha dividido a los residentes de Pennsylvania, ya que mientras algunos propietarios de tierras se han hecho ricos de la noche a la mañana por el interés de los perforadores en sus tierras, otros se quejan del fin de la paz y la tranquilidad en sus pueblos o sufren los embates ambientales del “fracking”, cuyos efectos en el ambiente y los humanos todavía no han sido estudiados hasta la saciedad.