
Estos glaciares al receder crean enormes lagos. Bhutan-Himalaya / Foto via NASA
Evidencia de la recesión del hielo glaciar en secuencia de imágenes
Dentro del debate del Cambio Climático, hay una idea mal fundada que mantiene a muchos todavía preguntandose si verdaderamente este fenómeno es cierto o no. Y esta idea está basada en la noción de que a partir del año 1998, año en que se registraron las temperaturas promedio más altas en la historia reciente, en muchos lugares las temperaturas promedio han sido menores a lo previsto, contrario a lo que supone el término calentamiento global. Probablemente la razón es que el uso de este término “calentamiento global”, utilizado originalmente para caracterizar y nombrar el fenómeno, alude lógicamente a una incrementaciónn paulatina en temperaturas, cosa que no ha ocurrido en todos sitios. Sin embargo en los polos la historia ha sido otra.
La realidad es que independientemente de como lo llamemos, calentamiento global o cambio climático, las temperaturas promedio en diferentes lugares del planeta, siempre van a tener fluctuaciones que no van a ser necesariamente proporcionales entre sí. Esto siempre ha ocurrido de esta manera a través de la historia del planeta y ha sido bien documentado. Pero aunque exista un debate que ponga en juicio la realidad de un calentamiento, en algo sí podemos estar de acuerdo. Los cambios en temperaturas, estén o no relacionados a la concentración de CO2 en la atmósfera, ciertamente están haciendose sentir en los polos, queriendo decir, el hielo del ártico y de la Antártica.
En esta breve presentación, el fotógrafo James Balog logra grabar, utilizando una red de cámaras e imágenes secuenciales, la abrupta recesión o desaparición de diferentes glaciares, que es probablemente la evidencia más contundente del cambio climático.
Es en los polos donde verdaderamente se han observado y documentado los cambios dramáticos en las temperaturas promedio, afectando la morfología y comportamiento del hielo. El hecho de que todo este hielo se derrita de manera rápida, contribuye a un fenómeno que agrava aún más la situación: la liberación de gas metáno atrapado debajo de las mismas capas de hielo. Alrededor de todas las placas tectónicas y en la superficie de la corteza terrestre, yacen encapsuladas grandes concentraciones de gas metáno. El metáno es un gas de efecto invernadero 20 veces más poderoso que el CO2. El gas, encapsulado en forma de grandes burbújas, es liberado a partir de la recesión de glaciares y del derretimiento del hielo. Es por esta razón que el mismo fenómeno de derretimiento se multiplica exponencialmente. Por suerte el gas metáno, una vez liberado a la atmósfera, tiene una vida corta, pero al ser más liviano que el CO2, sube precipitadamente y contribuye a crear el techo del efecto invernadero más abruptamente.
Quizás para muchos la idea del cambio climático es demasiado abstracta, ya que es imposible percibir claramente estos cambios a nuestra escala, pero con la ayuda de la tecnología se han podido recrear imágenes en movimiento del derretimiento del hielo glaciar en los polos y otros lugares del planeta. Esto quizás ayuda a crear una mejor imagen de los cambios drásticos que realmente están ocurriendo en nuestro planeta.














