Durante el fuego que se generó en las facilidades de la recicladora de neumáticos REMA (Rubber Recycling and Manufacturing) en días pasados, se consumieron el equivalente a 25,000 neumáticos ya triturados, según el estimado que presentó el presidente de la Junta de Calidad Ambiental, Pedro Nieves. Las implicaciones ambientales de este siniestro son muchas, desde la contaminación de aire y agua, hasta la precipitación e inhalación de partículas altamente carcinógenas y con graves consecuencias a la salud de los ciudadanos expuestos a ellas. Según el profesor de química del Recinto de Mayagüez, Marco de Jesús, una sola goma al quemarse libera alrededor de un litro de aceites contaminantes y más de cincuenta substancias tóxicas, muchas de ellas, carcinógenos (endi.com). Esto equivale a 25,000 litros de aceites contaminantes generados, según sus números.

En entrevista radial por la cadena WKAQ 580, el Dr. Eduardo Ibarra, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de PR, precisó que durante y después del evento no se tomaron medidas apropiadas para evitar la exposición a estos tóxicos por parte del equipo de bomberos y ciudadanos que residen próximos al área afectada. Además subrayó que nunca hubo una orden clara para desalojar a estos residentes, y que tan solo una escuela canceló sus labores, cuando existen tres de estas cerca de las facilidades. Ibarra añadió que los tóxicos que se liberan de la quema de los neumáticos, son de los tóxicos más mortales de los cuales la humanidad haya estado expuesto. En entrevista simultánea con el jefe de bomberos, éste se mostro asombrado ante las declaraciones de Ibarra y agradeció la valiosa información que estaba ofreciendo dos días después de lo ocurrido y una vez apagado el incendio. Si bien es cierto que la Junta de Calidad Ambiental (JCA) respondió con prontitud, esta entre otras cosas, se dedicó a prevenir que los aceites generados por la combustión llegarán a un tributario del lago Carraízo, quebrada aledaña al fuego. Sin embargo el personal de la Junta no dió abasto para atender, orientar y dar órdenes de desalojar a la ciudadanía y residentes afectados por el humo, que es igual o más tóxico que los aceites.

Partículas de neumáticos incendiados / Foto por Ramón Toñito Zayas

Bombero evidentemente desprotegido y expuesto a las emanaciones / Foto por Ramón Toñito Zayas

Por otra parte, hasta el momento no se ha anunciado públicamente el recogido, remoción y limpieza de partículas precipitadas al suelo, edificios, áreas verdes, etc., y aunque quizás ya la exposición a estos haya ocurrido, nunca es tarde para mitigar el daño.

La magnitud de este fuego quizás puede pasar por desapercibido por los ciudadanos, pero para tener sólo una idea de la misma, una residente de Morovis, a varios municipios de distancia, nos comunicó que se levantó en la mañana en que ocurrió el incendio a causa del fuerte olor a goma quemada. No importa la distancia que recorra el humo, los químicos a los que se exponen los ciudadanos podrían traer consecuencias graves a la salud, sin embargo, el Pedro Nieves dijo ayer que hasta el momento no había indicios de daños ambientales permanentes. Esto quizás, nunca lo sabremos. Que sirva este evento de ejemplo para adiestrar a los diferentes equipos técnicos de las diferentes agencias y para preparar un plan de desalojo y contingencia adecuado si es que un lamentable accidente o siniestro que envuelva material tóxico y de tal magnitud volviera a ocurrir en la isla.

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