Por Miprv.com
Anidada entre ramas de un árbol centenario en Extremadura, España, esta casita de árbol fue diseñada con el propósito de entretener y divertir a los niños, y como un escondite o espacio de relajación para los adultos. El árbol es una encina (Quercus ilex), un ejemplar mediterráneo de la familia de las fagáceas.
La casa fue diseñada por el colectivo de diseño ecológico con sede en Alicante, Urbanarbolismo, quienes minimizaron el impacto documentando digitalmente la forma real de las ramas que servirían como el soporte estructural de la casita, para crear un modelo tridimensional del árbol y poder diseñar para afectarlo lo menos posible.
Uno de los objetivos principales de la etapa de construcción era minimizar los cortes a las ramas. Sorprendentemente, ninguna rama fue cortada durante la construcción de la casita.
La casa está adosada a una terraza en madera o “wood deck” que tiene un sistema estructural independiente y espacialmente añade la posibilidad de alojar diferentes tipos de actividades en un espacio semi-privado.
Cuando se ve a distancia, la casa desaparece ya que el gran follaje del árbol le sirve de camuflaje. Sólo se perciben los elementos estructurales del ‘deck’, que simulan raíces, y el principal acceso a través de un tablado elevado.
Las paredes exteriores de la casa están recubiertas en madera de árbol de corcho o Alcornoque mediterráneo (Quercus suber). Según los creadores “se trata de un material de la zona, conocida por su industria del corcho, que por su naturaleza resiste la intemperie y que gracias a la humedad ambiente quedará poblado de musgos y líquenes. El material había sido descorchado tan recientemente que muchas de las planchas todavía conservaban los líquenes.”
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